Alas de mariposa. 

Ya las noches habían sido bastante frescas en La Ciudad a causa del clima, la lluvia tiene ese poder de ser encantadora o estresante dependiendo de tu día.

Ivonne caminaba por la calle mirando sus pasos, encontraba cierto encanto en las pequeñitas gotas de agua que se levantaban del piso mientras caminaba, sentía algo de frío pero podía soportarlo, mucho más que el seco calor que también sabe bañarte en la Ciudad. Tenía ganas de bajarse el estrés, y se le antojaba un té.

Se detuvo en una cafetería por el camino para neutralizar un momento sus emociones, era un espacio pequeño con mesas de madera y cómodos sillones, corrían algo de música blues en este, y por un momento simplemente quiso quedarse. Ivonne tomó asiento en una zona donde podría apreciar el resto del lugar, la iluminación de colores en algunas zonas y luz blanca en otras por un momento la hicieron pensar en las alas de las mariposas,  una de sus criaturas favoritas. 

-Buenas tardes, bienvenida, aquí tienes el menú. Le dijo uno de los meseros.

-¿Me das un té… de limón?  Por favor.

-Enseguida.

Ivonne seguía paseando la mirada por el lugar.

Ivonne recibió su humeante taza y la tomó con ambas manos, acercó sus rosados labios a la taza para soplar un poco en ella y después dar unos sorbitos. El primer sorbo de la taza le dio un recuerdo inmediato, en su mente revivió un beso recibido justo después de haber bebido el té, un beso que la atrapó y la hizo sonreír “-tus labios calientes con sabor a limón son deliciosos…”. Palabras del beso seguidas de un mordisco en el labio inferior.

Una sonrisa se dibujó en su rostro, continuó degustando su infusión, sacó de su bolsa su teléfono celular para ver sus redes sociales justo al tiempo en que cayó un mensaje.

“¿Estás disfrutando tu té, Mariposa?”

Ivonne abrió sus ojos sorprendida y de inmediato miró hacia sus alrededores, solo notó a diversos comensales dispersos en la mesa de la cafetería.

“¿Cómo sabes que estoy bebiendo té?”

Decidió responder el mensaje.

” Sentí los labios calientes,  y lo supuse “

Esa respuesta le pareció encantadora hasta cierto punto inexplicable y loca, como lo había sido su semana y como las cosas que hizo el día anterior; o posiblemente no era nada más que un golpe de suerte.

“¿No me estás siguiendo verdad? Porque eso me pondría muy nerviosa”

“-No, estoy en mi estudio, no haría nada que no quisieras, te lo dije ya.”

“-Me volvería loca”

“-Pues un poco de locura no te viene mal ¿lo olvidas? A nadie le viene mal.”

“-No, no lo olvido”

“-Que tengas buena tarde…”

Ivonne guardó su teléfono después de su conversación, bebió otro poco de su té, después de eso no quiso evitar recordar lo que pasó el día anterior.

Concretó una cita con aquel con quien intercambiaba mensajes, un aparente desconocido que conoció a través de la red social. Alguien con quien por casualidad comenzó a hablar de cualquier cosa, desde su día cotidiano hasta su gusto por el té y además de ciertas fantasías. Resultó ser artista plástico y fotógrafo, no habría tenido una conversación con él sin antes haber dado una ojeada por su Perfil, sólo para asegurarse de que no era un tarado, y en su criterio no lo era.

No imaginas quién puede estar detrás de un perfil de red social

Todavía no se explicaba por qué dijo que si, por qué se transportaba hasta ese lugar, pero ahí iba, dos noches antes a esa tarde concretó una cita con el Artista, el desconocido, el hombre con quien comenzó una conversación en redes y entonces conocería; era su arrebato de locura, pues cuando algo se le mete a la cabeza,  simplemente lo hace realidad.

Al llegar a la puerta del departamento que al mismo tiempo era el estudio de el Artista, dudó por un momento de tocar la puerta, pero se repuso y quiso entonces tocar.

La puerta se abrió para entonces revelar frente a ella a su interlocutor en esas conversaciones, ya no había que imaginar nada, diferencias más,  diferencias menos con respecto a todas las fotografías publicadas en su Perfil, el Artista es alto de piel blanca y manos grandes, usa barba y va vestido con pantalones azules de mezclilla y una playera negra. 

-Hola, qué bien que viniste. 

– Hola…

-Pasa, por favor. Ya tengo todo listo. Traté de adelantarme preparando todo, pero aun puedes decirme si has cambiado de opinión. 

-No, no. Está bien. 

En realidad Ivonne estaba un poco asustada y nerviosa, pero finalmente haría algo que deseaba hacer y que nunca había podido. Se trataba de una sesión fotográfica de pintura en el cuerpo, ella ya había expresado su deseo de algo asi anteriormente pero no encontraba a la persona adecuada para eso, y por alguna razón que no se explicaba ya estaba allí a punto de ser una modelo para ese Artista.

-Bueno, pues ahí puedes vestirte. ¿Quieres escuchar algo de música?

-No, osea lo que quieras está bien.

Ella se dirigió detrás de un biombo colocado en un rincón del estudio, este era un lugar que se encontraba como dividido en dos partes,  por un extremo la luz era tenue y por el otro esta bien iluminado, había algunos reflectores y lámparas agrupados y apuntando hacia lo que se entendía como el área para fotografías,  por la derecha  de este, el espacio se complementa con algunos restiradores sobre los que hay distintos recipientes con pinceles que descansan, hay también algunos paños para limpiar, algunas latas con pigmentos y pintura, también  al rededor hay varios bastidores terminados colgados en la pared y otros descansan en el piso sobre los que se aprecian figuras y dibujos a mitad de trabajo.

Uno de los cuadros en la pared llamó la atención de Ivonne, una acuarela con Mariposas dibujadas en tonos violetas y rojizos, las mariposas que reflejaban un sentimiento de júbilo y libertad, conceptos con los que ella simpatiza. 

-Adoro las Mariposas. Dijo Ivonne por impulso.

-Lo sé. Y ahora vivirán Mariposas en tu piel.

Ivonne no dijo nada, pero sintió en el rostro un poquito de calor, se supo sonrojar. Finalmente se colocó detrás del biombo,  antes de comenzar el ritual de desnudarse,  se tomó un tiempo para respirar y evitar que sus manos sudaran, se concentró un poco en la música Lounge que flotaba en el ambiente y se sintió relajada.

Su belleza  ya se hacia notar ante sus ojos ; se quedó en ropa interior como para darse un momento antes de culminar, finalmente se decidió y desprendió el broche del sostén y después bajó sus pantaletas moradas, ambas prendas calleron al piso como pétalos de rosa.
Dos pasos le bastaron para caminar y revelar su desnudez, su cuerpo de piel blanca estaba al fin expuesto frente al Artista; él la observó con ojos analíticos y duros, ella esperaba un comentario de parte suya, pero no hubo tal, segundos después el Artista sonrió.

No había comentario que hacer, ella asi, tal cual se mostraba era linda, sin dudas.

-¿Lista?

Ivonne asintió. 

-Bien, recuéstate aqui por favor.

Señaló el lugar donde trabajarían. 

-Boca abajo, empezaré por tu espalda. 

Ella con un ligero gesto de vergüenza se dio vuelta, pero lo hizo, estaba de alguna forma hipnotizada, y obedecía a cada instrucción. 

-¿Tuviste problemas para llegar? 

-N..no, estuvo fácil. 

-Que bueno. No te muevas mucho, cuando lo veas te va a gustar.

-Si.

-Gracias.

-¿Llevas mucho haciendo esto?

-Si, creo que si, quince años tal vez.

-Ya es un rato.

-Si…

La voz del Artista era grave y le daba cierta sensación de seguridad a Ivonne. No pudo evitar sentir con mucha intensidad las pinceladas sobre su piel,  se arqueaba en ocasiones cada vez que el pincel se deslizaba en su espalda, eso erizaba su piel, tuvo que girar un poco su cuerpo para que el trabajo continuara.

El pincel resbalaba sobre sus costillas y ella entre cerró sus ojos grandes, su piel erizada se hizo notar, El Artista percibió la reacción. 

-¿Todo bien?

-Si, todo muy bien.

Ella reconoció en su cuerpo los signos de un erótico estímulo, de pronto gustaba de ver al Artista mientras trabajaba, notaba una mirada seria y muy concentrada y en su mente jugó con la loca idea de que ese pincel que recorría su cuerpo eran las puntas de los dedos del Artista y de vez en vez sus labios, su piel enrojeció en el vientre y en sus mejillas y sus pezones se habían endurecido, y además, su sexo palpitó. 

-Listo, terminé. ¿Quieres mirarte en ese espejo? 

-Ivonne interrumpió su fantasía un momento, recordando su  curiosidad por ver el trabajo en el espejo.

Se acercó a el y vio un grupo de mariposas violetas y rojizas distribuidas desde su tobillo hasta su espalda, un camino que transitaba por su cintura y ocupaba un poco una de sus nalgas.

Se sonrió,  se encantaba asi, era justo lo que quería ver.

-Llegó el momento de la fotografía. 

Ella feliz y hermosa, aceptó y posó para cada toma, el flash emitía sonidos y luces que parecían pequeños disparos, ella en ocasiones se dejó llevar por la música y las instrucciones del Artista quien estaba encantado con ella, y su manera de moverse,  las mariposas parecían aletear sobre su piel, y ella flotar con estas.

Ivonne tuvo la súibita idea, que la golpeó sin aviso, se sentía atraída por el Artista.

“Y si…”

Era el eco de su idea.

“Y si….”

No la dejaba

“Y si…”

Pues un poco de locura no le viene mal a nadie.

Se dejó llevar por el impulso mientras las tomas seguían y decidió entonces usar sus propias manos para sentirse, asi que comenzó a tocar uno de sus hombros mientras cerraba los ojos y la cámara la capturaba, pasó sus manos por la cintura y después por su cadera…
-Te has corrido la pintura. 

-Lo siento.  Lo dijo con una sonrisa que empozó a tener un gesto travieso. 

-Habrá que retocarla.

– Si como digas. 

Era su intención hacer que el Artista se acercara a ella, él se disponía con pincel y pintura en mano para arreglar los trazos, pero Ivonne interrumpió levantando los brazos para rodear el cuello de su Artista y plantar un beso en sus labios. Quería provocarlo. 

-Un poco de locura… Dijo ella.

Después de esto el Artista dejó de lado la sorpresa para tomar el rostro de Ivonne con ambas manos y corresponder con un beso fuerte de vuelta,  de esos que dejan hilo.

El corazón de Ivonne se agitó al igual que su respiración, ella haló fuertemente de la playera del Artista hasta escuchar como la costura cedió un poco, él la miro con complicidad y ayudó a terminar el trabajo y la rompió por completo.

Ivonne llenaba de besos inquietos y mordidas  el pecho del Artista mientras él acariciaba su espalda, la gran mariposa en la espalda de su modelo se  difuminó  por causa de esto, Ivonne abrió los pantalones de su Artista con ansiedad, ya no queria atarse a reflexionar lo que hacia, se dejó fluir, como mariposa al vuelo.

El Artista estaba ahora despojado de sus ropas, ambos cuerpos desnudos en el estudio ahora rodaban por el piso, Ivonne cerraba los ojos percibiendo el hálito del Artista quien besaba su cuello y mordía sus hombros ella clavó sus uñas en la espalda de este para hacer ver que todo iba bien, él la tomó de las muñecas y le alzó los brazos para hacerla su presa, Ivonne se dejó llevar por las sensaciones, sentía la caliente boca que besaba y lamía su pecho hasta llegar a sus senos, una boca  empeñada en saborearle y una lengua que describió espirales en ellos hasta llegar al centro y atrapar sus pezones, Ivonne sentía la succión en sus senos mientras se agitaba y arqueaba su espalda dispuesta a dejarse hacer cuanto el Artista deseara con ella.

El Artista, su anfitrión, continuó con los besos descendiendo por su estómago, soltó las muñecas de Ivonne para poder asi acariciar sus caderas y clavar las uñas en sus nalgas, Ivonne sintió algunas cosquillas mientras él besaba su cadera justo en el hueso de la pelvis,  la risilla de Ivonne la pareció simpática, pero no se detuvo; a esa altura su boca ya comenzaba a explorar el pubis de Ivonne, él traía un fuerte deseo de conocer su sabor.

Con la boca y lengua que  estimulaba n su sexo haciendo movimientos sutiles Ivonne se mordía los labios,  el Artista parecia continuar con pinceladas entre su muy húmeda y cálida vagina,  ella con las manos libres ahora no se reservó en guiar con estas a su Artista tomándole el cabello,  él simplemente la  complació.

-Si, así, así está bien. 

Decía, mientras podía percibir el anuncio de un orgasmo. Ella decidió entonces avisarle presionando su cabeza con los muslos mientras trataba al mismo tiempo de mover la pelvis para hacerlo más intenso. 

Contraía los  dedos de los pies y presionó con más y más fuerza.

Ivonne gritó.

-Si, sí, así, así, si…

Y su orgasmo llegó. 

Ivonne aun estaba en el piso experimentando las huellas que dejó su orgasmo cuando cayó en cuenta de que la pintura en su cuerpo ahora también estaba en las manos del Artista, ambos manchados por los pigmentos parecían dejar evidencias de cada caricia ahora trazada en su piel. 

Todavía respiraba un poco agitada cuando el Artista subió por su cuerpo para alcanzarla con un beso en los labios, él sobre ella estaba entre sus piernas,  Ivonne en medio del beso bajó las manos por la espalda del Artista y después  alcanzó su pene, ella lo acarició por un momento mientras lo acercó a si misma, guiádolo hasta su vagina empapada,  el Artista entendiendo este lenguaje, empujó despacio y ambos cerraron los ojos mientras el vaivén iniciaba. 

Ambos cuerpos comenzaban a sudar sobre el piso, Ivonne presionaba con sus piernas y brazos , el Artista estaba en un estado de éxtasis también al mirar como los lindos ojos de Ivonne se cerraban y escuchar cómo ella gemía y se mordía los labios, se podía sentir la piel húmeda por el sudor, el Artista continuaba y continuaba sus movimientos que se hacían cada vez más y más rápidos. 

Mas fuerte…

Más rápido. ..

Más fuerte…

El Artista gruñía sobre Ivonne, ella lo presionaba con más fuerza contra si misma.

Ivonne gemía. ..

Cerraba los ojos. ..

Más fuerte…

Se mordía los labios…

Más rápido…

Estaba agitada…

Más fuerte. ..

Su cuerpo sudaba…

Más rápido. ..

Ivonne tuvo otro orgasmo, ambos lo tuvieron.

Ambos seguían agitados en el piso entrelazados y respiraban un poco para recuperarse,  Ahora Ivonne estaba recostada en el pecho del Artista y podía percibir el latido del corazón de este.

– ¿Estás bien? . Preguntó el Artista mientras acariciaba el cabello de Ivonne.

-Si, estoy bien, estoy acalorada.

-Seguro, aquí dentro el clima es más caliente ahora que allá afuera.

Ivonne giro un momento sobre el piso y estiró el cuerpo. Pensó rápidamente en todo lo que acababa de hacer y sonrió para sí misma.

-Sé que hace calor aqui dentro,  pero quiero un café,  me prepararé uno ¿Quieres?

– Pues, me gustaría más un té ¿Tienes té de limón? 

– Si, aquí tengo. 

Ivonne encontró una bata colgada en el biombo y se la puso para mirar por la ventana del estudio, el Artista llegó detrás de ella con dos tazas , entregó el té a Ivonne.

Ivonne sostuvo la taza con ambas manos y sopló un poco sobre ella, dio pequeños sorbitos a la infusión para degustarla.

-Nunca me habían servido asi el té.

-¿Cómo? 

-Asi.

 Ivonne miro a su Artista, estaba desnudo frente a ella. Dejó la taza por un momento sobre un restirador, y se abrió la bata para recibir al Artista, él se acercó a ella y le robó un beso.

-Tus labios calientes con sabor a limón son deliciosos.  

Ella sonrió. 

_____________
Ivonne regresó de su recuerdo, terminó su taza de té, estaba lista para continuar su camino a casa, con una sensación agradable más allá de su placentera experiencia, una sensación diferente, como quien ha experimentado un poco de locura.

Y no le vino nada mal.

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ERA COMO UN BOTÓN 

Tenía poco tiempo de haber iniciado un contacto sexual con ella. Me gustaron más de una cosa, pues como era de esperar en cada cosa que haces por primera vez,  el tiempo cambia su medida y a tu alrededor todo luce más lento. 

Besaba su cuello mientras estábamos en la cama del hotel, éramos dóciles mutuamente, disfrutaba mucho de verla cerrar los ojos cuando se me ocurría pasear mi lengua por esa zona de su cuerpo. 

Cuando bajé a su pecho, justo entre sus senos, que ya tenían un par de bonitos pezones endurecidos, ella inhalada profundamente (francamente yo descubría su lenguaje corporal para entender su aprobación) cosa que me hizo pensar que el camino que trazaba con la lengua y mis labios parecía dejar un mapa por la vía correcta. Dejaba escapar su aliento mientras me sostenía las manos al tiempo que yo estaba sobre ella.

En mi curiosidad por reconocerla, supe que no debía abusar de los besos en su cadera (le hacia cosquillas). 

Me encontré al fin con su pubis, definitivamente quería besarlo, y conocer el sabor de su sexo. Ahí fue cuando descubrí el botón que le hizo aferrarse a las sábanas,  arquear la espalda y colocar sus talones en mi espalda. 
No es que fuera perfecto, no. A veces se movía tanto que temía que mis dientes le hicieran daño,  y mi lengua se cansaba, mantener la boca abierta tanto tiempo me daban ciertos dolores en la mandíbula, los cuales quise amortiguar cerrando mi boca y usar los labios. 

No trato de hacer un poema sobre esto. Sólo es lo que pasó y nada más. De hecho tuve que detenerme un momento pues me excedí en movimientos y sintió dolor. Pero pronto regresamos a la tarea.

Lo que sí fue un poema, fue el orgasmo que resultó de aquella exploración. 

Sus muslos temblaron.

Su boca dejó escapar gemidos que nunca había escuchado,nunca. (Ya lo dije, era la primera vez que lo practicaba y llegué a pensar que nunca sucedería nada, me sentí muy torpe ; y…  ¡oh sí! Los gemidos de sexo oral son distintos) 

Y mi rostro se empapó de ella.

Descubrí en su sexo el delicioso botón que es el clítoris.

El botón que se convirtió en mi mejor amigo.