Alas de mariposa. 

Ya las noches habían sido bastante frescas en La Ciudad a causa del clima, la lluvia tiene ese poder de ser encantadora o estresante dependiendo de tu día.

Ivonne caminaba por la calle mirando sus pasos, encontraba cierto encanto en las pequeñitas gotas de agua que se levantaban del piso mientras caminaba, sentía algo de frío pero podía soportarlo, mucho más que el seco calor que también sabe bañarte en la Ciudad. Tenía ganas de bajarse el estrés, y se le antojaba un té.

Se detuvo en una cafetería por el camino para neutralizar un momento sus emociones, era un espacio pequeño con mesas de madera y cómodos sillones, corrían algo de música blues en este, y por un momento simplemente quiso quedarse. Ivonne tomó asiento en una zona donde podría apreciar el resto del lugar, la iluminación de colores en algunas zonas y luz blanca en otras por un momento la hicieron pensar en las alas de las mariposas,  una de sus criaturas favoritas. 

-Buenas tardes, bienvenida, aquí tienes el menú. Le dijo uno de los meseros.

-¿Me das un té… de limón?  Por favor.

-Enseguida.

Ivonne seguía paseando la mirada por el lugar.

Ivonne recibió su humeante taza y la tomó con ambas manos, acercó sus rosados labios a la taza para soplar un poco en ella y después dar unos sorbitos. El primer sorbo de la taza le dio un recuerdo inmediato, en su mente revivió un beso recibido justo después de haber bebido el té, un beso que la atrapó y la hizo sonreír “-tus labios calientes con sabor a limón son deliciosos…”. Palabras del beso seguidas de un mordisco en el labio inferior.

Una sonrisa se dibujó en su rostro, continuó degustando su infusión, sacó de su bolsa su teléfono celular para ver sus redes sociales justo al tiempo en que cayó un mensaje.

“¿Estás disfrutando tu té, Mariposa?”

Ivonne abrió sus ojos sorprendida y de inmediato miró hacia sus alrededores, solo notó a diversos comensales dispersos en la mesa de la cafetería.

“¿Cómo sabes que estoy bebiendo té?”

Decidió responder el mensaje.

” Sentí los labios calientes,  y lo supuse “

Esa respuesta le pareció encantadora hasta cierto punto inexplicable y loca, como lo había sido su semana y como las cosas que hizo el día anterior; o posiblemente no era nada más que un golpe de suerte.

“¿No me estás siguiendo verdad? Porque eso me pondría muy nerviosa”

“-No, estoy en mi estudio, no haría nada que no quisieras, te lo dije ya.”

“-Me volvería loca”

“-Pues un poco de locura no te viene mal ¿lo olvidas? A nadie le viene mal.”

“-No, no lo olvido”

“-Que tengas buena tarde…”

Ivonne guardó su teléfono después de su conversación, bebió otro poco de su té, después de eso no quiso evitar recordar lo que pasó el día anterior.

Concretó una cita con aquel con quien intercambiaba mensajes, un aparente desconocido que conoció a través de la red social. Alguien con quien por casualidad comenzó a hablar de cualquier cosa, desde su día cotidiano hasta su gusto por el té y además de ciertas fantasías. Resultó ser artista plástico y fotógrafo, no habría tenido una conversación con él sin antes haber dado una ojeada por su Perfil, sólo para asegurarse de que no era un tarado, y en su criterio no lo era.

No imaginas quién puede estar detrás de un perfil de red social

Todavía no se explicaba por qué dijo que si, por qué se transportaba hasta ese lugar, pero ahí iba, dos noches antes a esa tarde concretó una cita con el Artista, el desconocido, el hombre con quien comenzó una conversación en redes y entonces conocería; era su arrebato de locura, pues cuando algo se le mete a la cabeza,  simplemente lo hace realidad.

Al llegar a la puerta del departamento que al mismo tiempo era el estudio de el Artista, dudó por un momento de tocar la puerta, pero se repuso y quiso entonces tocar.

La puerta se abrió para entonces revelar frente a ella a su interlocutor en esas conversaciones, ya no había que imaginar nada, diferencias más,  diferencias menos con respecto a todas las fotografías publicadas en su Perfil, el Artista es alto de piel blanca y manos grandes, usa barba y va vestido con pantalones azules de mezclilla y una playera negra. 

-Hola, qué bien que viniste. 

– Hola…

-Pasa, por favor. Ya tengo todo listo. Traté de adelantarme preparando todo, pero aun puedes decirme si has cambiado de opinión. 

-No, no. Está bien. 

En realidad Ivonne estaba un poco asustada y nerviosa, pero finalmente haría algo que deseaba hacer y que nunca había podido. Se trataba de una sesión fotográfica de pintura en el cuerpo, ella ya había expresado su deseo de algo asi anteriormente pero no encontraba a la persona adecuada para eso, y por alguna razón que no se explicaba ya estaba allí a punto de ser una modelo para ese Artista.

-Bueno, pues ahí puedes vestirte. ¿Quieres escuchar algo de música?

-No, osea lo que quieras está bien.

Ella se dirigió detrás de un biombo colocado en un rincón del estudio, este era un lugar que se encontraba como dividido en dos partes,  por un extremo la luz era tenue y por el otro esta bien iluminado, había algunos reflectores y lámparas agrupados y apuntando hacia lo que se entendía como el área para fotografías,  por la derecha  de este, el espacio se complementa con algunos restiradores sobre los que hay distintos recipientes con pinceles que descansan, hay también algunos paños para limpiar, algunas latas con pigmentos y pintura, también  al rededor hay varios bastidores terminados colgados en la pared y otros descansan en el piso sobre los que se aprecian figuras y dibujos a mitad de trabajo.

Uno de los cuadros en la pared llamó la atención de Ivonne, una acuarela con Mariposas dibujadas en tonos violetas y rojizos, las mariposas que reflejaban un sentimiento de júbilo y libertad, conceptos con los que ella simpatiza. 

-Adoro las Mariposas. Dijo Ivonne por impulso.

-Lo sé. Y ahora vivirán Mariposas en tu piel.

Ivonne no dijo nada, pero sintió en el rostro un poquito de calor, se supo sonrojar. Finalmente se colocó detrás del biombo,  antes de comenzar el ritual de desnudarse,  se tomó un tiempo para respirar y evitar que sus manos sudaran, se concentró un poco en la música Lounge que flotaba en el ambiente y se sintió relajada.

Su belleza  ya se hacia notar ante sus ojos ; se quedó en ropa interior como para darse un momento antes de culminar, finalmente se decidió y desprendió el broche del sostén y después bajó sus pantaletas moradas, ambas prendas calleron al piso como pétalos de rosa.
Dos pasos le bastaron para caminar y revelar su desnudez, su cuerpo de piel blanca estaba al fin expuesto frente al Artista; él la observó con ojos analíticos y duros, ella esperaba un comentario de parte suya, pero no hubo tal, segundos después el Artista sonrió.

No había comentario que hacer, ella asi, tal cual se mostraba era linda, sin dudas.

-¿Lista?

Ivonne asintió. 

-Bien, recuéstate aqui por favor.

Señaló el lugar donde trabajarían. 

-Boca abajo, empezaré por tu espalda. 

Ella con un ligero gesto de vergüenza se dio vuelta, pero lo hizo, estaba de alguna forma hipnotizada, y obedecía a cada instrucción. 

-¿Tuviste problemas para llegar? 

-N..no, estuvo fácil. 

-Que bueno. No te muevas mucho, cuando lo veas te va a gustar.

-Si.

-Gracias.

-¿Llevas mucho haciendo esto?

-Si, creo que si, quince años tal vez.

-Ya es un rato.

-Si…

La voz del Artista era grave y le daba cierta sensación de seguridad a Ivonne. No pudo evitar sentir con mucha intensidad las pinceladas sobre su piel,  se arqueaba en ocasiones cada vez que el pincel se deslizaba en su espalda, eso erizaba su piel, tuvo que girar un poco su cuerpo para que el trabajo continuara.

El pincel resbalaba sobre sus costillas y ella entre cerró sus ojos grandes, su piel erizada se hizo notar, El Artista percibió la reacción. 

-¿Todo bien?

-Si, todo muy bien.

Ella reconoció en su cuerpo los signos de un erótico estímulo, de pronto gustaba de ver al Artista mientras trabajaba, notaba una mirada seria y muy concentrada y en su mente jugó con la loca idea de que ese pincel que recorría su cuerpo eran las puntas de los dedos del Artista y de vez en vez sus labios, su piel enrojeció en el vientre y en sus mejillas y sus pezones se habían endurecido, y además, su sexo palpitó. 

-Listo, terminé. ¿Quieres mirarte en ese espejo? 

-Ivonne interrumpió su fantasía un momento, recordando su  curiosidad por ver el trabajo en el espejo.

Se acercó a el y vio un grupo de mariposas violetas y rojizas distribuidas desde su tobillo hasta su espalda, un camino que transitaba por su cintura y ocupaba un poco una de sus nalgas.

Se sonrió,  se encantaba asi, era justo lo que quería ver.

-Llegó el momento de la fotografía. 

Ella feliz y hermosa, aceptó y posó para cada toma, el flash emitía sonidos y luces que parecían pequeños disparos, ella en ocasiones se dejó llevar por la música y las instrucciones del Artista quien estaba encantado con ella, y su manera de moverse,  las mariposas parecían aletear sobre su piel, y ella flotar con estas.

Ivonne tuvo la súibita idea, que la golpeó sin aviso, se sentía atraída por el Artista.

“Y si…”

Era el eco de su idea.

“Y si….”

No la dejaba

“Y si…”

Pues un poco de locura no le viene mal a nadie.

Se dejó llevar por el impulso mientras las tomas seguían y decidió entonces usar sus propias manos para sentirse, asi que comenzó a tocar uno de sus hombros mientras cerraba los ojos y la cámara la capturaba, pasó sus manos por la cintura y después por su cadera…
-Te has corrido la pintura. 

-Lo siento.  Lo dijo con una sonrisa que empozó a tener un gesto travieso. 

-Habrá que retocarla.

– Si como digas. 

Era su intención hacer que el Artista se acercara a ella, él se disponía con pincel y pintura en mano para arreglar los trazos, pero Ivonne interrumpió levantando los brazos para rodear el cuello de su Artista y plantar un beso en sus labios. Quería provocarlo. 

-Un poco de locura… Dijo ella.

Después de esto el Artista dejó de lado la sorpresa para tomar el rostro de Ivonne con ambas manos y corresponder con un beso fuerte de vuelta,  de esos que dejan hilo.

El corazón de Ivonne se agitó al igual que su respiración, ella haló fuertemente de la playera del Artista hasta escuchar como la costura cedió un poco, él la miro con complicidad y ayudó a terminar el trabajo y la rompió por completo.

Ivonne llenaba de besos inquietos y mordidas  el pecho del Artista mientras él acariciaba su espalda, la gran mariposa en la espalda de su modelo se  difuminó  por causa de esto, Ivonne abrió los pantalones de su Artista con ansiedad, ya no queria atarse a reflexionar lo que hacia, se dejó fluir, como mariposa al vuelo.

El Artista estaba ahora despojado de sus ropas, ambos cuerpos desnudos en el estudio ahora rodaban por el piso, Ivonne cerraba los ojos percibiendo el hálito del Artista quien besaba su cuello y mordía sus hombros ella clavó sus uñas en la espalda de este para hacer ver que todo iba bien, él la tomó de las muñecas y le alzó los brazos para hacerla su presa, Ivonne se dejó llevar por las sensaciones, sentía la caliente boca que besaba y lamía su pecho hasta llegar a sus senos, una boca  empeñada en saborearle y una lengua que describió espirales en ellos hasta llegar al centro y atrapar sus pezones, Ivonne sentía la succión en sus senos mientras se agitaba y arqueaba su espalda dispuesta a dejarse hacer cuanto el Artista deseara con ella.

El Artista, su anfitrión, continuó con los besos descendiendo por su estómago, soltó las muñecas de Ivonne para poder asi acariciar sus caderas y clavar las uñas en sus nalgas, Ivonne sintió algunas cosquillas mientras él besaba su cadera justo en el hueso de la pelvis,  la risilla de Ivonne la pareció simpática, pero no se detuvo; a esa altura su boca ya comenzaba a explorar el pubis de Ivonne, él traía un fuerte deseo de conocer su sabor.

Con la boca y lengua que  estimulaba n su sexo haciendo movimientos sutiles Ivonne se mordía los labios,  el Artista parecia continuar con pinceladas entre su muy húmeda y cálida vagina,  ella con las manos libres ahora no se reservó en guiar con estas a su Artista tomándole el cabello,  él simplemente la  complació.

-Si, así, así está bien. 

Decía, mientras podía percibir el anuncio de un orgasmo. Ella decidió entonces avisarle presionando su cabeza con los muslos mientras trataba al mismo tiempo de mover la pelvis para hacerlo más intenso. 

Contraía los  dedos de los pies y presionó con más y más fuerza.

Ivonne gritó.

-Si, sí, así, así, si…

Y su orgasmo llegó. 

Ivonne aun estaba en el piso experimentando las huellas que dejó su orgasmo cuando cayó en cuenta de que la pintura en su cuerpo ahora también estaba en las manos del Artista, ambos manchados por los pigmentos parecían dejar evidencias de cada caricia ahora trazada en su piel. 

Todavía respiraba un poco agitada cuando el Artista subió por su cuerpo para alcanzarla con un beso en los labios, él sobre ella estaba entre sus piernas,  Ivonne en medio del beso bajó las manos por la espalda del Artista y después  alcanzó su pene, ella lo acarició por un momento mientras lo acercó a si misma, guiádolo hasta su vagina empapada,  el Artista entendiendo este lenguaje, empujó despacio y ambos cerraron los ojos mientras el vaivén iniciaba. 

Ambos cuerpos comenzaban a sudar sobre el piso, Ivonne presionaba con sus piernas y brazos , el Artista estaba en un estado de éxtasis también al mirar como los lindos ojos de Ivonne se cerraban y escuchar cómo ella gemía y se mordía los labios, se podía sentir la piel húmeda por el sudor, el Artista continuaba y continuaba sus movimientos que se hacían cada vez más y más rápidos. 

Mas fuerte…

Más rápido. ..

Más fuerte…

El Artista gruñía sobre Ivonne, ella lo presionaba con más fuerza contra si misma.

Ivonne gemía. ..

Cerraba los ojos. ..

Más fuerte…

Se mordía los labios…

Más rápido…

Estaba agitada…

Más fuerte. ..

Su cuerpo sudaba…

Más rápido. ..

Ivonne tuvo otro orgasmo, ambos lo tuvieron.

Ambos seguían agitados en el piso entrelazados y respiraban un poco para recuperarse,  Ahora Ivonne estaba recostada en el pecho del Artista y podía percibir el latido del corazón de este.

– ¿Estás bien? . Preguntó el Artista mientras acariciaba el cabello de Ivonne.

-Si, estoy bien, estoy acalorada.

-Seguro, aquí dentro el clima es más caliente ahora que allá afuera.

Ivonne giro un momento sobre el piso y estiró el cuerpo. Pensó rápidamente en todo lo que acababa de hacer y sonrió para sí misma.

-Sé que hace calor aqui dentro,  pero quiero un café,  me prepararé uno ¿Quieres?

– Pues, me gustaría más un té ¿Tienes té de limón? 

– Si, aquí tengo. 

Ivonne encontró una bata colgada en el biombo y se la puso para mirar por la ventana del estudio, el Artista llegó detrás de ella con dos tazas , entregó el té a Ivonne.

Ivonne sostuvo la taza con ambas manos y sopló un poco sobre ella, dio pequeños sorbitos a la infusión para degustarla.

-Nunca me habían servido asi el té.

-¿Cómo? 

-Asi.

 Ivonne miro a su Artista, estaba desnudo frente a ella. Dejó la taza por un momento sobre un restirador, y se abrió la bata para recibir al Artista, él se acercó a ella y le robó un beso.

-Tus labios calientes con sabor a limón son deliciosos.  

Ella sonrió. 

_____________
Ivonne regresó de su recuerdo, terminó su taza de té, estaba lista para continuar su camino a casa, con una sensación agradable más allá de su placentera experiencia, una sensación diferente, como quien ha experimentado un poco de locura.

Y no le vino nada mal.

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Ritual.

Me abordas con movimientos felinos. 

Con la humedad de tus labios mi piel se refresca.

Después de besarte,  cada vez,  sólo espero que ese ritual nunca termine.

Es Teatro, diviértete. 

Es ensayo, diviértete.

Es actuación, diviértete.

Es Teatro, diviértete. 

La realidad ya tiene lo suyo.

La segunda realidad, te tiene a ti…y te necesita.
Dale tus piernas,  tus manos, tu rostro.

Dale tu sangre, tus pulmones, tu razón. 

Dale tus vísceras, tu espíritu y tu corazón. 

Así se hace y no de otra forma.
Límpiate y purifícate en la escena,

limpia el mundo con Arte.
Pisa el escenario y extráñalo…

Rompe la jaula II

Habían pasado pocos días después de esa experiencia en el cuarto de baño. Ella y yo sentíamos algo pendiente después de que seguíamos intercambiando mensajes por teléfono, y la posibilidad de romper la jaula otra vez  no se alejaba, coqueteaba mucho en nuestras mentes (seguro estoy de ello) aau cuando dijimos que no tendría que pasar de nuevo.

En algún dia posterior a esto recordé cosas extrañas como la Teoría de las cuerdas, que existe más de una dimensión y por ende, más de una realidad, pensé en el Efecto Mariposa y en la fragilidad de nuestras acciones; mejor dicho, el poder de nuestras acciones. 

Después de trabajar todo el equipo esta vez en su casa, me arreglé con pretextos para quedarme más tiempo ahí,  y que nadie se preguntara por qué. 

Hasta que nos quedamos solos,y platicamos sobre lo,que,habíamos hecho y nos preguntábamos si debíamos repetirlo, si era correcto o no.

________________________

 Si rompes la jaula te conveirtes en una bestia llena de instinto. 

Y llegó la sensación instintiva, en el punto donde te encuentras parado en una delgada línea que te lleva a la acción, a hacerlo o no hacerlo. 

Sólo acaricié sus piernas intentado hacerme sentir cálido para ella, en ese lenguaje en el,que quieres,decir que estás presente, pero no avanzaba.

Sólo acaricié sus piernas y le abracé. Ahí se sintió una sacudida en la que los barrotes de la jaula se estremecieron, se doblaban. 

Sentí un beso, un beso que casi parecía robado porque no lo esperaba.

Y la jaula se rompió…

Inmediatamente mis manos se desplazaban por sus muslos y sus nalgas, quería asirme de ellas con mis manos en forma de garras, sentí su abrazo y su respiración agitada,  sentí sus besos de gruesos labios en mi boca, se acercaban como tímidos,  un beso detrás de otro, me dediqué unos segundos para percibir su boca.

Ella se colocó sobre mi mientras estábamos sentados en la silla del comedor y traté de deslizar mis manos debajo de su ropa, bajé el cierre de su traje, buscaba su piel, yo podía sentir el calor de su aliento y su vientre, en ella se dibujaba un mapa con instrucciones para acariciar y besar.

En cada paso, el símbolo de aprobación se acompañaba de su  acelerada respiración, de gemidos que se entre cortaban, hasta que fueron cada vez más libres; mi cuerpo correspondía a su temperatura,  el invierno no tenia efecto en ese lugar.

Le hablaba preguntándole  si estaba bien acariciarla aqui, o allá.

-Si, si, está bien.

Del comedor fuimos directo a la recámara, de su mano seguí sus pasos encendidos, nos recostamos en la cama para continuar con besos y caricias, pocas palabras hubieron, sólo estaban nuestras manos y nuestra piel para acariciarnos, sólo estaba ese momento, esos segundos, el tiempo vuela, y el tiempo muere cada segundo, y este no regresa, así que debía seguir, porque ese tiempo no iba a regresar.

Su piel de canela y su cuerpo con curvas hacían que mis manos le recorrieran de arriba a abajo, no quise guardar reservas y busqué su pubis, el cual ya me había respondido, se despojó de su calzado y pantalones, y al regresar a la cama se mostraba tan dispuesta que se hacía imposible no querer acariciar y continuar.  Cada movimiento de su cuerpo me figuraban las olas del mar, su cuerpo ondeaba en la cama, sus piernas abiertas me dejaron abordar con mis manos de nuevo en su sexo cálido y húmedo, traté de hacerlo lo más delicado posible aun cuando deseaba ser más agresivo, pero su respuesta de gemidos, de respiración rápida, sus ojos cerrados me hacían ver que era el camino correcto; mis dedos abrían su sexo para dejarme sentir su textura, de arriba a abajo, en círculos,  lento,  después mis dedos dentro de ella se sintieron contraidos y entendía su respuesta. 

Traté de besarla más,  pero estuve muy dedicado a observarla, era como esculpir,  crear una escultura, al trabajar una escultura, tu mente se llena de placeres cuando las formas resultan,  aqui sentía lo mismo (perdona la analogía,  es lo mejor que viene a mi mente) ella se acercaba a un álgido punto.

Recostados en la cama su cabeza descansaba en mi brazo, se movía tanto que comenzó a colgar ligeramente fuera de la misma, y le abracé sin dejar de acariciar su sexo y abordar su endurecido, clitoris…

Llegaba el momento, su orgasmo iba a aparecer, tal cual el mar cuando es salvaje al golpear la roca mientras la marea sube, ella también respiraba fuerte, sus ojos se apretaban, su boca se abría, tomó mi mano para pedirme un movimiento diferente que obedecí en el acto, y aceleré, y aceleré…

Su boca se abría más…

Su voz aumentó su volumen…

Sus piernas se tensaron…

Y su primer orgasmo llegó…

Era una armonía en la cama, mi mano se empapó de sus cálidas humedades, ella buscó acariciarme debajo de la ropa mientras todo esto sucedía y acariciaba mi pene de arriba a abajo. 

Dejé que algunos segundos pasaran sin alejar mis manos de su pubis, y quise repetir el movimiento.

El mar se hizo salvaje de nuevo…

Su voz se ahogaba a medida de la cercanía de su orgasmo…

3… 2… 1….

Y de nuevo ahí estaba, mi mano empapada otra vez, su respiración tratando de relajarse, traté de besar su pecho, le mordí un poco, también su cuello. 

-¿Estás bien…?

No sentí la necesidad de una respuesta. 

Y quise verla de nuevo, si, una vez más…

3… 2…. 1…

Ya el edredón estaba empapado también. 

Ya me sentía adicto a escuchar y ver sus orgasmos (no me puedes culpar de algo así, no es difícil caer en una adicción asi)

3… 2… 1…

Sentí que todo mi cuerpo tenía su olor.

Ella siguió con sus caricias para mi, pero yo estaba en medio de un placentero éxtasis. 

Y… Si… de nuevo…

3… 2… 1…

Después de éste último sus ojos, estaban entrecerrados,  y el resto de su cuerpo se sentía ligeramente húmedo,  el inicio del sudor en la piel era la causa, así que dejé de acosarle,  si es que es la palabra correcta.

-Dios, no creí que pudiera, tantas veces. Dijo.

-Ahora, estoy en deuda contigo. Dijo también. 

Lo anterior  venía en un tono travieso en su voz, se incorporó un poco para estar sobre mi, a la altura de mi cintura. 

-No, está bien asi, en verdad sólo quería verte…

No terminé ni la mitad de la frase cuando entonces ella besaba mi pene, no me resistí nada, su boca, su calor simplemente me hicieron dejarme llevar en medio de mis,jadeos y gruñidos hasta el final. 

Reposábamos los dos en la cama, ambos nos miramos un largo instante a los ojos.

-¿Está bien? Pregunta que fue mútua. 

-Si. Respuesta que fue mútua. 

Todo estaba bien, estuvimos instalados en alguna clase de tangente en el tiempo, corría rápido fuera de esa burbuja, lento dentro de ella, o tal vez al revés. 

Nada es para siempre, eso lo he descubierto en más de una ocasión y en formas duras.

Y teníamos que despedirnos,  decirnos que era todo, que hasta ahí podía ser, con un beso, con un abrazo y una mirada, escribiendo un acuerdo dentro de la burbuja que tenía en su piso los barrotes de la jaula rotos. Siempre he creído que en el cuerpo y su lenguaje se declaran más cosas que con las palabras, y ahí el lenguaje fue claro.

Salí de su casa sintiendo su perfume y recordando, desde entonces en adelante, pensando de nuevo en que hay muchos universos y que en cualquier dimensión las palabras y las acciones tienen un gran poder, alguna vez me llamó Su Lobo , mientras caminaba pensé en el aullido de un lobo en la lejanía, uno que se aleja pero estará siempre pendiente de ella.

Y que este especial intercambio (por poner una definición)  ha superado todo límite que me había dictado, como romper un antiguo tratado en papel envejecido y amarillento por los años, que estoy seguro que de alguna manera hacía falta, para los dos, y  no siento más que amor y gratitud instalados en un plano de categoría que no existe.

Alguna vez lo sentirás y verás que algo así, no se hace con cualquiera…

Una calaverita para mi.

Aida Alvarado (Rastita) es una buena amiga que tuvo a bien escribir una calaverita literaria para mi el pasado,mes de Noviembre de 2017. El texto es sumamente especial, el talento de Aida siempre me ha cautivado,  asi como su personalidad y nivel de libertad espiritual y mental, desde que le conocí,  he creído que debo aprender más de ella, estando cerca o a la distancia recortada por las Redes sociales. 

Sin más,  querido lector aqui está el texto de Aida para mi, el cual me ha hecho vibrar hasta el tuétano, pues cuando Aida escribe para ti, no lo hace de forma vacía, te ha observado, te ha reflexionado y sublima en textos el resultado.
Giovanni Jiménez Arreola

andaba al sur de la ciudad

disfrutando de un café en el Urantia

cuando la  Muerte lo fue a encontrar.
Allí, tranquilo, la recibió,

le hizo algunas preguntas que ella respondió;

un café a ella invitó

café en la lluvia, en el calor, en la muerte, ¿por qué no?
“No vengo por ti, lo sabes:

a lo que Gio asintió:

“¿Te puedo pedir un favor?

Llévate mi corazón”
La Muerte no se movió, el corazón no tocó.

Giovanni, entonces, otro café le ofreció.

Tras disfrutar del regalo, ella un mensaje le dio:

“El amor es lo único verdadero” y su corazón reacomodó.
“Señora Muerte” -dijo Giovanni y sonrió

a su próxima obra a estrenar hizo alusión.

La gran señora con seriedad lo miró:

“el teatro siempre de vida tiene una inyección”.
En este proceso de vida, La Muerte a Giovanni dejó,

fue la Muerte, qué ironía, quien a la vida lo regresó.
*Con todo mi amor, Giovanni.

Gracias otra vez Rastita …

Rompe la jaula.

Resuelto a romper la jaula, solamente dejé que la bestia interior surgiera.

Decidí observarla, a lo lejos, con la mayor discreción posible, ese factor era importante, había mucha gente, en todo lugar siempre hay un rincón adecuado, alejado y oscuro para un acto como este. 

No estoy seguro de si lo esperaba o no, ya que le había dicho al menos una hora antes “te voy a robar, hoy… ya te avisé. ..” traté de hacerlo sonriente y muy inocentemente si es que cabe el concepto ante tal declaración. 

Había llegado la hora de la comida, y era tarde, todos los presentes terminábamos ese día un trabajo importante y muy satisfactorio, qué trabajo y lo que hago no importa, porque lo que relato ahora puede sucederle a cualquiera que se decide. 

Después de haberle dicho esto, únicamente sonrió con un gesto muy suyo acompañado de un parpadeo lento que le hacía lucir tierna. Todos comimos a gusto y platicábamos los pormenores del día,  la charla de trabajo ayuda a afianzar la relación y además ayuda a proyectar quehaceres , ella se distanció del grupo algunas veces para hablar al teléfono, traté de estudiar cada movimiento y su rostro para estar seguro de que su día seguía siendo bueno y que una mala noticia no echara a perder nada, pero seguía sonriente.

El lugar donde trabajamos era lindo con una decoración rústica y algo polvoriento, con pocos focos que sólo se dedicaban a iluminar lugares esenciales,  lugares donde todo el mundo siempre puede estar realizando actividades; mientras la noche iba llegando, los rincones oscuros aumentaban su número y tamaño,  había uno en particular a donde le esperaba ver dirigirse, el cuarto de baño, ese lugar era el más adecuado. 

Todo seguía normal;  la charla, la bebida y el clima frío que acompañaba la noche se hacía notar, casi llegaba la hora de irnos y  pensé que no sucedería nada, sin embargo mientras hablaba con uno de mis compañeros, vi que ella se alejó del grupo, directo al baño, un lugar alejado y en medio de la oscuridad el cual era el perfecto escenario cómplice, el interior de este estaba revestido de madera y de una iluminación cálida y ténue, ahí debía ser.

 Las cosas suceden si decides comenzar a hacerlas

 

-Disculpa un momento, ahorita seguimos platicando 

-Va, va.

Respondió mi compañero. 

Entonces me dirigí justo donde ella estaba, y nadie me vió, todos estaban resueltos a continuar en sus pláticas,  lecturas y haciendo Scroll en su teléfono. 

Caminé despacio para darme oportunidad de considerar las circunstancias y que todo saliera bien, vi entonces a todos ocupados, me acerqué entonces al cuarto de baño. 

Si te decides a romper la jaula, la sensación primera no tiene freno. 

Estaba parado delante de la puerta cerrada, iba a tocar, pero me arrepentí, no quise echar a perder el factor sorpresa . (No estoy seguro de que fuese tal, pero en mi mente eso era.) Entonces tuve dos segundos de duda de si continuar o no, pero me quedé. 

Esperé paciente a ver que la puerta se entreabiera,  cuando esto sucedió, usé mi mano para abrirla por completo,  sentí que mi mano desde sus ojos parecería una garra, tal cual un cliché de película de Terror. 

-Hola. Dije

-Hola.  Respondió. 

-Disculpa, compermiso. 

Entré entonces al lugar, no le permití salir, aunque no puso resistencia,  sólo se quedó quieta frente a mi, no aseguré la puerta, la detuve un momento con la mano, previendo ser descubiertos o que ella mostrara signos de querer salir.

-Es para liberarnos, y esto no tiene que volver a pasar.

Traía una mirada nerviosa con los labios apretados queriendo evitar una sonrisa.

Supe entonces que no iba a querer salir…

Cuando rompes la jaula, la sensación primera no tiene freno, así que después de decir eso, o mientras lo dije, tome su larga y linda cabellera la enrollé un poco para poder sostenerla con mi mano, sin más, sin palabras, acerqué mi boca abierta a su cuello como fauces, y la mordí. 

Tal cual se atrapa a una presa…

Ella reaccionó de inmediato suspirado fuertemente y cerrando los ojos. Mis siguientes movimientos estaban llenos de instinto, en mis ojos se iluminaba sobre su cuerpo cada lugar donde debía tocar, donde sabía que debía tocar; entonces le di media vuelta para abordar de nuevo su cuello cerré la distancia de mi cuerpo al suyo y sentí sus curvas y también sus lindas y redondeadas nalgas , entonces me arrodillé para bajar sus pantalones y su ropa interior para verlas de cerca, usé ambas manos para acariciarlas, frente a mi estaba mi presa y dentro de mi una oleada de calor subió hasta mi rostro,  entonces decidí presionar sus nalgas y clavar un poco las uñas en ella, después, evidentemente … morderlas (no lo podrías evitar al tener un par tan bonito frente a ti). 

La textura de su piel se registró en mis manos y mi lengua, ella entonces dio media vuelta y dejo descubierto su pubis frente a mi, bajé un poco más su pantalón al tiempo que ella jadeaba y de su voz escapaban gemidos entrecortados, como proporcionados con gotero.

Frente a mi estaba su sexo, y yo arrodillado frente a ella, sin freno entonces, usé de nuevo mi boca para besarla y explorarlo, mi boca se llenó de su humedad, al tiempo en que se escuchó otro gemido interrumpido, seguí ahi, tratando de acariciarla con mis manos mientras la besaba pasé mis manos por su muslo derecho y subí hasta alcanzar su pubis para sentir su sexo con mis dedos, mientras le besaba y acariciaba, sentirla por dentro…

Y ahí su respiración aceleró aun más…

Seguía abordándola con mi boca y con mis dedos, ella movía las caderas de vez en en cuando, me tomó del cabello y halaba de este con lo cual entendía su ritmo.

No teníamos mucho tiempo….

Me puse de pie frente a ella y decidí preguntar directamente si todo estaba bien, acariciaba su sexo y sentí su clítoris endurecido, no quería ser brusco con ella, entonces ella condujo mi mano algunos segunudos.

 Creo que su jaula se rompió también… Se convirtió en alguna clase de hembra felina.

Lo siguiente no lo esperaba. Ella movió velozmente su mano dentro de mi ropa y alcanzó mi pene, lo atrapó y comenzó a acariciarlo con mucho vigor, entonces ambos nos acariciamos simultáneamente,  dio un paso adelante y yo me retiré liberándola del rincón en el que estaba, se puso de rodillas frente a mi, entendí su movimiento y trataba de abrir mis pantalones , ayudé a ello…

Estaba expuesto frente a ella cuando pude ver que sin reserva, besaba mi pene y lo puso dentro de su boca, el calor dentro de mi desborda, la sentía y yo gozaba mucho de lo que estaba haciendo,  movía rápidamente su boca, tomé su cabello e imité el lenguaje del ritmo, cerré mis ojos y tiré mi cabeza hacia atrás,  creo que perdí el control de la situación pues ahora, yo estaba en sus manos.

Ella no cesaba en su movimiento mientras me acariciaba un poco, traté de escuchar lo que pasaba afuera y parecía que el tiempo se había detenido un poco; tuve la necesidad de mover mi cadera y lo hice un poco para no incomodar. 

-Me vas a hacer estallar… Voy a explotar. 

Eran mis palabras, pues sentía que un orgasmo se acercaba, y parece que fue un aliciente para ella mientras me besaba pues continuó moviéndose y aumentó la velocidad, puse mis manos sobre su cabeza dejándome llevar por la corriente eléctrica placentera,  me moví también. 

Gruñí un poco…

Y efectivamente, tuve un orgasmo. 

Mis movimientos cesaron y ahí estaba yo casi congelado dentro de su boca de labios gruesos.

Ella esperó ahí pacientemente hasta que me retiré….

No hubo muchas palabras después de eso.

Acordamos rápidamente que ella saldría antes de allí, apagué la media luz que nos acompañó y regresamos a la reunión.

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Como mi plan tuvo un giro placenteramente inesperado, hubieron algunas preguntas que hacer, algunas de las que no tendré respuesta porque no las hice, pero de otras si.

Finalmente había roto la jaula, espero que alguna vez lo intentes y lo logres, porque definitivamente no eres el mismo después de que sucede.

En mi teléfono después de intercambiar algunos mensajes, llegó uno que me sorprendió: 

KAREN:

Quiero más…”