Es Teatro, diviértete. 

Es ensayo, diviértete.

Es actuación, diviértete.

Es Teatro, diviértete. 

La realidad ya tiene lo suyo.

La segunda realidad, te tiene a ti…y te necesita.
Dale tus piernas,  tus manos, tu rostro.

Dale tu sangre, tus pulmones, tu razón. 

Dale tus vísceras, tu espíritu y tu corazón. 

Así se hace y no de otra forma.
Límpiate y purifícate en la escena,

limpia el mundo con Arte.
Pisa el escenario y extráñalo…

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Rompe la jaula II

Habían pasado pocos días después de esa experiencia en el cuarto de baño. Ella y yo sentíamos algo pendiente después de que seguíamos intercambiando mensajes por teléfono, y la posibilidad de romper la jaula otra vez  no se alejaba, coqueteaba mucho en nuestras mentes (seguro estoy de ello) aau cuando dijimos que no tendría que pasar de nuevo.

En algún dia posterior a esto recordé cosas extrañas como la Teoría de las cuerdas, que existe más de una dimensión y por ende, más de una realidad, pensé en el Efecto Mariposa y en la fragilidad de nuestras acciones; mejor dicho, el poder de nuestras acciones. 

Después de trabajar todo el equipo esta vez en su casa, me arreglé con pretextos para quedarme más tiempo ahí,  y que nadie se preguntara por qué. 

Hasta que nos quedamos solos,y platicamos sobre lo,que,habíamos hecho y nos preguntábamos si debíamos repetirlo, si era correcto o no.

________________________

 Si rompes la jaula te conveirtes en una bestia llena de instinto. 

Y llegó la sensación instintiva, en el punto donde te encuentras parado en una delgada línea que te lleva a la acción, a hacerlo o no hacerlo. 

Sólo acaricié sus piernas intentado hacerme sentir cálido para ella, en ese lenguaje en el,que quieres,decir que estás presente, pero no avanzaba.

Sólo acaricié sus piernas y le abracé. Ahí se sintió una sacudida en la que los barrotes de la jaula se estremecieron, se doblaban. 

Sentí un beso, un beso que casi parecía robado porque no lo esperaba.

Y la jaula se rompió…

Inmediatamente mis manos se desplazaban por sus muslos y sus nalgas, quería asirme de ellas con mis manos en forma de garras, sentí su abrazo y su respiración agitada,  sentí sus besos de gruesos labios en mi boca, se acercaban como tímidos,  un beso detrás de otro, me dediqué unos segundos para percibir su boca.

Ella se colocó sobre mi mientras estábamos sentados en la silla del comedor y traté de deslizar mis manos debajo de su ropa, bajé el cierre de su traje, buscaba su piel, yo podía sentir el calor de su aliento y su vientre, en ella se dibujaba un mapa con instrucciones para acariciar y besar.

En cada paso, el símbolo de aprobación se acompañaba de su  acelerada respiración, de gemidos que se entre cortaban, hasta que fueron cada vez más libres; mi cuerpo correspondía a su temperatura,  el invierno no tenia efecto en ese lugar.

Le hablaba preguntándole  si estaba bien acariciarla aqui, o allá.

-Si, si, está bien.

Del comedor fuimos directo a la recámara, de su mano seguí sus pasos encendidos, nos recostamos en la cama para continuar con besos y caricias, pocas palabras hubieron, sólo estaban nuestras manos y nuestra piel para acariciarnos, sólo estaba ese momento, esos segundos, el tiempo vuela, y el tiempo muere cada segundo, y este no regresa, así que debía seguir, porque ese tiempo no iba a regresar.

Su piel de canela y su cuerpo con curvas hacían que mis manos le recorrieran de arriba a abajo, no quise guardar reservas y busqué su pubis, el cual ya me había respondido, se despojó de su calzado y pantalones, y al regresar a la cama se mostraba tan dispuesta que se hacía imposible no querer acariciar y continuar.  Cada movimiento de su cuerpo me figuraban las olas del mar, su cuerpo ondeaba en la cama, sus piernas abiertas me dejaron abordar con mis manos de nuevo en su sexo cálido y húmedo, traté de hacerlo lo más delicado posible aun cuando deseaba ser más agresivo, pero su respuesta de gemidos, de respiración rápida, sus ojos cerrados me hacían ver que era el camino correcto; mis dedos abrían su sexo para dejarme sentir su textura, de arriba a abajo, en círculos,  lento,  después mis dedos dentro de ella se sintieron contraidos y entendía su respuesta. 

Traté de besarla más,  pero estuve muy dedicado a observarla, era como esculpir,  crear una escultura, al trabajar una escultura, tu mente se llena de placeres cuando las formas resultan,  aqui sentía lo mismo (perdona la analogía,  es lo mejor que viene a mi mente) ella se acercaba a un álgido punto.

Recostados en la cama su cabeza descansaba en mi brazo, se movía tanto que comenzó a colgar ligeramente fuera de la misma, y le abracé sin dejar de acariciar su sexo y abordar su endurecido, clitoris…

Llegaba el momento, su orgasmo iba a aparecer, tal cual el mar cuando es salvaje al golpear la roca mientras la marea sube, ella también respiraba fuerte, sus ojos se apretaban, su boca se abría, tomó mi mano para pedirme un movimiento diferente que obedecí en el acto, y aceleré, y aceleré…

Su boca se abría más…

Su voz aumentó su volumen…

Sus piernas se tensaron…

Y su primer orgasmo llegó…

Era una armonía en la cama, mi mano se empapó de sus cálidas humedades, ella buscó acariciarme debajo de la ropa mientras todo esto sucedía y acariciaba mi pene de arriba a abajo. 

Dejé que algunos segundos pasaran sin alejar mis manos de su pubis, y quise repetir el movimiento.

El mar se hizo salvaje de nuevo…

Su voz se ahogaba a medida de la cercanía de su orgasmo…

3… 2… 1….

Y de nuevo ahí estaba, mi mano empapada otra vez, su respiración tratando de relajarse, traté de besar su pecho, le mordí un poco, también su cuello. 

-¿Estás bien…?

No sentí la necesidad de una respuesta. 

Y quise verla de nuevo, si, una vez más…

3… 2…. 1…

Ya el edredón estaba empapado también. 

Ya me sentía adicto a escuchar y ver sus orgasmos (no me puedes culpar de algo así, no es difícil caer en una adicción asi)

3… 2… 1…

Sentí que todo mi cuerpo tenía su olor.

Ella siguió con sus caricias para mi, pero yo estaba en medio de un placentero éxtasis. 

Y… Si… de nuevo…

3… 2… 1…

Después de éste último sus ojos, estaban entrecerrados,  y el resto de su cuerpo se sentía ligeramente húmedo,  el inicio del sudor en la piel era la causa, así que dejé de acosarle,  si es que es la palabra correcta.

-Dios, no creí que pudiera, tantas veces. Dijo.

-Ahora, estoy en deuda contigo. Dijo también. 

Lo anterior  venía en un tono travieso en su voz, se incorporó un poco para estar sobre mi, a la altura de mi cintura. 

-No, está bien asi, en verdad sólo quería verte…

No terminé ni la mitad de la frase cuando entonces ella besaba mi pene, no me resistí nada, su boca, su calor simplemente me hicieron dejarme llevar en medio de mis,jadeos y gruñidos hasta el final. 

Reposábamos los dos en la cama, ambos nos miramos un largo instante a los ojos.

-¿Está bien? Pregunta que fue mútua. 

-Si. Respuesta que fue mútua. 

Todo estaba bien, estuvimos instalados en alguna clase de tangente en el tiempo, corría rápido fuera de esa burbuja, lento dentro de ella, o tal vez al revés. 

Nada es para siempre, eso lo he descubierto en más de una ocasión y en formas duras.

Y teníamos que despedirnos,  decirnos que era todo, que hasta ahí podía ser, con un beso, con un abrazo y una mirada, escribiendo un acuerdo dentro de la burbuja que tenía en su piso los barrotes de la jaula rotos. Siempre he creído que en el cuerpo y su lenguaje se declaran más cosas que con las palabras, y ahí el lenguaje fue claro.

Salí de su casa sintiendo su perfume y recordando, desde entonces en adelante, pensando de nuevo en que hay muchos universos y que en cualquier dimensión las palabras y las acciones tienen un gran poder, alguna vez me llamó Su Lobo , mientras caminaba pensé en el aullido de un lobo en la lejanía, uno que se aleja pero estará siempre pendiente de ella.

Y que este especial intercambio (por poner una definición)  ha superado todo límite que me había dictado, como romper un antiguo tratado en papel envejecido y amarillento por los años, que estoy seguro que de alguna manera hacía falta, para los dos, y  no siento más que amor y gratitud instalados en un plano de categoría que no existe.

Alguna vez lo sentirás y verás que algo así, no se hace con cualquiera…

Una calaverita para mi.

Aida Alvarado (Rastita) es una buena amiga que tuvo a bien escribir una calaverita literaria para mi el pasado,mes de Noviembre de 2017. El texto es sumamente especial, el talento de Aida siempre me ha cautivado,  asi como su personalidad y nivel de libertad espiritual y mental, desde que le conocí,  he creído que debo aprender más de ella, estando cerca o a la distancia recortada por las Redes sociales. 

Sin más,  querido lector aqui está el texto de Aida para mi, el cual me ha hecho vibrar hasta el tuétano, pues cuando Aida escribe para ti, no lo hace de forma vacía, te ha observado, te ha reflexionado y sublima en textos el resultado.
Giovanni Jiménez Arreola

andaba al sur de la ciudad

disfrutando de un café en el Urantia

cuando la  Muerte lo fue a encontrar.
Allí, tranquilo, la recibió,

le hizo algunas preguntas que ella respondió;

un café a ella invitó

café en la lluvia, en el calor, en la muerte, ¿por qué no?
“No vengo por ti, lo sabes:

a lo que Gio asintió:

“¿Te puedo pedir un favor?

Llévate mi corazón”
La Muerte no se movió, el corazón no tocó.

Giovanni, entonces, otro café le ofreció.

Tras disfrutar del regalo, ella un mensaje le dio:

“El amor es lo único verdadero” y su corazón reacomodó.
“Señora Muerte” -dijo Giovanni y sonrió

a su próxima obra a estrenar hizo alusión.

La gran señora con seriedad lo miró:

“el teatro siempre de vida tiene una inyección”.
En este proceso de vida, La Muerte a Giovanni dejó,

fue la Muerte, qué ironía, quien a la vida lo regresó.
*Con todo mi amor, Giovanni.

Gracias otra vez Rastita …

Rompe la jaula.

Resuelto a romper la jaula, solamente dejé que la bestia interior surgiera.

Decidí observarla, a lo lejos, con la mayor discreción posible, ese factor era importante, había mucha gente, en todo lugar siempre hay un rincón adecuado, alejado y oscuro para un acto como este. 

No estoy seguro de si lo esperaba o no, ya que le había dicho al menos una hora antes “te voy a robar, hoy… ya te avisé. ..” traté de hacerlo sonriente y muy inocentemente si es que cabe el concepto ante tal declaración. 

Había llegado la hora de la comida, y era tarde, todos los presentes terminábamos ese día un trabajo importante y muy satisfactorio, qué trabajo y lo que hago no importa, porque lo que relato ahora puede sucederle a cualquiera que se decide. 

Después de haberle dicho esto, únicamente sonrió con un gesto muy suyo acompañado de un parpadeo lento que le hacía lucir tierna. Todos comimos a gusto y platicábamos los pormenores del día,  la charla de trabajo ayuda a afianzar la relación y además ayuda a proyectar quehaceres , ella se distanció del grupo algunas veces para hablar al teléfono, traté de estudiar cada movimiento y su rostro para estar seguro de que su día seguía siendo bueno y que una mala noticia no echara a perder nada, pero seguía sonriente.

El lugar donde trabajamos era lindo con una decoración rústica y algo polvoriento, con pocos focos que sólo se dedicaban a iluminar lugares esenciales,  lugares donde todo el mundo siempre puede estar realizando actividades; mientras la noche iba llegando, los rincones oscuros aumentaban su número y tamaño,  había uno en particular a donde le esperaba ver dirigirse, el cuarto de baño, ese lugar era el más adecuado. 

Todo seguía normal;  la charla, la bebida y el clima frío que acompañaba la noche se hacía notar, casi llegaba la hora de irnos y  pensé que no sucedería nada, sin embargo mientras hablaba con uno de mis compañeros, vi que ella se alejó del grupo, directo al baño, un lugar alejado y en medio de la oscuridad el cual era el perfecto escenario cómplice, el interior de este estaba revestido de madera y de una iluminación cálida y ténue, ahí debía ser.

 Las cosas suceden si decides comenzar a hacerlas

 

-Disculpa un momento, ahorita seguimos platicando 

-Va, va.

Respondió mi compañero. 

Entonces me dirigí justo donde ella estaba, y nadie me vió, todos estaban resueltos a continuar en sus pláticas,  lecturas y haciendo Scroll en su teléfono. 

Caminé despacio para darme oportunidad de considerar las circunstancias y que todo saliera bien, vi entonces a todos ocupados, me acerqué entonces al cuarto de baño. 

Si te decides a romper la jaula, la sensación primera no tiene freno. 

Estaba parado delante de la puerta cerrada, iba a tocar, pero me arrepentí, no quise echar a perder el factor sorpresa . (No estoy seguro de que fuese tal, pero en mi mente eso era.) Entonces tuve dos segundos de duda de si continuar o no, pero me quedé. 

Esperé paciente a ver que la puerta se entreabiera,  cuando esto sucedió, usé mi mano para abrirla por completo,  sentí que mi mano desde sus ojos parecería una garra, tal cual un cliché de película de Terror. 

-Hola. Dije

-Hola.  Respondió. 

-Disculpa, compermiso. 

Entré entonces al lugar, no le permití salir, aunque no puso resistencia,  sólo se quedó quieta frente a mi, no aseguré la puerta, la detuve un momento con la mano, previendo ser descubiertos o que ella mostrara signos de querer salir.

-Es para liberarnos, y esto no tiene que volver a pasar.

Traía una mirada nerviosa con los labios apretados queriendo evitar una sonrisa.

Supe entonces que no iba a querer salir…

Cuando rompes la jaula, la sensación primera no tiene freno, así que después de decir eso, o mientras lo dije, tome su larga y linda cabellera la enrollé un poco para poder sostenerla con mi mano, sin más, sin palabras, acerqué mi boca abierta a su cuello como fauces, y la mordí. 

Tal cual se atrapa a una presa…

Ella reaccionó de inmediato suspirado fuertemente y cerrando los ojos. Mis siguientes movimientos estaban llenos de instinto, en mis ojos se iluminaba sobre su cuerpo cada lugar donde debía tocar, donde sabía que debía tocar; entonces le di media vuelta para abordar de nuevo su cuello cerré la distancia de mi cuerpo al suyo y sentí sus curvas y también sus lindas y redondeadas nalgas , entonces me arrodillé para bajar sus pantalones y su ropa interior para verlas de cerca, usé ambas manos para acariciarlas, frente a mi estaba mi presa y dentro de mi una oleada de calor subió hasta mi rostro,  entonces decidí presionar sus nalgas y clavar un poco las uñas en ella, después, evidentemente … morderlas (no lo podrías evitar al tener un par tan bonito frente a ti). 

La textura de su piel se registró en mis manos y mi lengua, ella entonces dio media vuelta y dejo descubierto su pubis frente a mi, bajé un poco más su pantalón al tiempo que ella jadeaba y de su voz escapaban gemidos entrecortados, como proporcionados con gotero.

Frente a mi estaba su sexo, y yo arrodillado frente a ella, sin freno entonces, usé de nuevo mi boca para besarla y explorarlo, mi boca se llenó de su humedad, al tiempo en que se escuchó otro gemido interrumpido, seguí ahi, tratando de acariciarla con mis manos mientras la besaba pasé mis manos por su muslo derecho y subí hasta alcanzar su pubis para sentir su sexo con mis dedos, mientras le besaba y acariciaba, sentirla por dentro…

Y ahí su respiración aceleró aun más…

Seguía abordándola con mi boca y con mis dedos, ella movía las caderas de vez en en cuando, me tomó del cabello y halaba de este con lo cual entendía su ritmo.

No teníamos mucho tiempo….

Me puse de pie frente a ella y decidí preguntar directamente si todo estaba bien, acariciaba su sexo y sentí su clítoris endurecido, no quería ser brusco con ella, entonces ella condujo mi mano algunos segunudos.

 Creo que su jaula se rompió también… Se convirtió en alguna clase de hembra felina.

Lo siguiente no lo esperaba. Ella movió velozmente su mano dentro de mi ropa y alcanzó mi pene, lo atrapó y comenzó a acariciarlo con mucho vigor, entonces ambos nos acariciamos simultáneamente,  dio un paso adelante y yo me retiré liberándola del rincón en el que estaba, se puso de rodillas frente a mi, entendí su movimiento y trataba de abrir mis pantalones , ayudé a ello…

Estaba expuesto frente a ella cuando pude ver que sin reserva, besaba mi pene y lo puso dentro de su boca, el calor dentro de mi desborda, la sentía y yo gozaba mucho de lo que estaba haciendo,  movía rápidamente su boca, tomé su cabello e imité el lenguaje del ritmo, cerré mis ojos y tiré mi cabeza hacia atrás,  creo que perdí el control de la situación pues ahora, yo estaba en sus manos.

Ella no cesaba en su movimiento mientras me acariciaba un poco, traté de escuchar lo que pasaba afuera y parecía que el tiempo se había detenido un poco; tuve la necesidad de mover mi cadera y lo hice un poco para no incomodar. 

-Me vas a hacer estallar… Voy a explotar. 

Eran mis palabras, pues sentía que un orgasmo se acercaba, y parece que fue un aliciente para ella mientras me besaba pues continuó moviéndose y aumentó la velocidad, puse mis manos sobre su cabeza dejándome llevar por la corriente eléctrica placentera,  me moví también. 

Gruñí un poco…

Y efectivamente, tuve un orgasmo. 

Mis movimientos cesaron y ahí estaba yo casi congelado dentro de su boca de labios gruesos.

Ella esperó ahí pacientemente hasta que me retiré….

No hubo muchas palabras después de eso.

Acordamos rápidamente que ella saldría antes de allí, apagué la media luz que nos acompañó y regresamos a la reunión.

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Como mi plan tuvo un giro placenteramente inesperado, hubieron algunas preguntas que hacer, algunas de las que no tendré respuesta porque no las hice, pero de otras si.

Finalmente había roto la jaula, espero que alguna vez lo intentes y lo logres, porque definitivamente no eres el mismo después de que sucede.

En mi teléfono después de intercambiar algunos mensajes, llegó uno que me sorprendió: 

KAREN:

Quiero más…”

Caminar. 

Me dijeron que caminar era un buen  remedio,

Pero todavía no me siento aliviado,

Me gusta el cielo de estos dias,

Y creo que ahí donde el sol corona las nubes  con una brillante  línea dorada, estás. 

Me gusta el sonido crujiente de las hojas en estos días, 

Pero es un coro que no canta igual.

Me dijeron que caminar es un buen remedio. 

Pero todavía no me siento aliviado.

Me gusta hablar al aire, hacia arriba y solo.

Creo que me escuchas, creo que me ves.

Me gusta hablarte y escribirte como todos los días. 

Y el silencio es contundente, pero siento que estás.

Me dijeron que caminar era un buen remedio. 

Pero todavía no me siento aliviado.